jueves, 24 de enero de 2013

pruebas de la existencia del ectoplasma


La existencia del ectoplasma, una substancia psíquica externa, ha sido debatida desde el siglo 19. Para muchos se trata de charlatanería seudocientífica, sin embargo, según el investigador Michael Tymn, en el último siglo se ha recopilado evidencia de este fenómeno, en algunos casos avalada por científicos de primer orden.
El  escritor Sir Arthur Conan Doyle describió el ectoplasma como “una substancia viscosa y gelatinosa que parece diferir de toda forma de materia en que puede soldificarse y ser usada para propósitos materiales”. El psiconauta Terence Mckenna  lo entendió  dentro de un contexto chamánico, en ocasiones ligado a la glossolalia, la materialización del habla. “Un psicofluido violeta” visto por los chamanes  bajo la influencia del ayahuasca “una substancia descrita como violeta o índigo que burbujea como un líquido… Este líquido violeta sale de tu cuerpo; y también se forma en la epidermis,  como sudor. Los Jivaro hacen mucha de su magia con esta peculiar substancia… La naturaleza de este fluido es completamente fuera de lo ordinario: está hecha de tiempo-espacio o de mente”.
Sobre esto Charles Richet,  Premio Nobel de Medicina, escribió: “La formación ectoplásmica a expensas del organismo fisiológico del medium ya  ha sido comprobada. Es prodigiosamente extraño, prodigiosamente inusual, y parecería tan poco probable que se pensaría increíble; pero debemos de remitirnos a los hechos”. 
Sobre los experimentos realizados para determinar la existencia del ectoplasma, el Dr. Gustave Geley enfatizó el rigor de los mismos, hasta el punto de que se realizaron exámenes ginecológicos para asegurarse que la medium no infiltrará algún tipo de sustancia al laboratorio. El neurólogo alemán Dr. (Baron) Albert von Schrenck-Notzing, en sus más de 180 séances también implementó una examinación de la zona rectal para asegurarse que no hubiera “tráfico” de seudo-psicofluidos.
El Dr. William Crawford entendió el ectoplasma como una sustancia expelida por el cuerpo de un medium y luego reabsorbida después de una sesión espiritista. En alguna ocasión Crawford entró en contacto, según él mismo relata, con una entidad que le informó que existían dos tipos de substancias en la producción de este fenómeno: una era tomada del medium y de los participantes en pequeñas cantidades y luego regresada. La otra substancia solo era tomada del medium, también en pequeñas cantidades, y no era regresada. Usar mucha de esta sustancia nerviosa podía afectar la salud del medium.
Michael Tymn sostiene que su propia investigación fue rechaza por un editor de ua revista científica, por que este le pidió que “balanceará” más su información para que los escépticos pudieran encontrarn su visión reflejada. Esto, dice Tymn, es algo que ocurre muchas veces en la comunidad científica en casos de investigación paranormal, se forza la refutación de un fenómeno solo para que éste no contradija los supuestos sobre los que se basa la ciencia moderna (se utiliza lo que llama “paid debunkers“). En algunos casos, recalca Tymn, simplemente no se puede balancear la investigación, porque no existe trabajo científico que vaya en la dirección opuesta: el balanceo está dado de entrada en la forma en la que se conduce el experimento.
Así las cosas con esta substancia viscosa paranormal que para algunos es solo el engendro de alucinaciones, charlatanería y películas como Los Cazafantasmas, pero que para otros es una substancia totalmente real, aunque esquiva y misteriosa, que parece tender un puente entre lo mental y lo material. Un psicofluido, a fin de cuentas, donde proyectamos nuestra mente y sus fantasmas.

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